Reflexión sobre el enfoque tradicional de la arquitectura de la información vs. su papel actual dentro del ámbito del DIUX

La arquitectura de la información (AI) es la disciplina que se encarga de organizar entornos informacionales para facilitar una mejor usabilidad y comprensión a las personas que los utilizarán. Es la creación de un diálogo entre la persona y el producto, servicio o sistema.

Como cualquier disciplina, con el paso del tiempo los objetivos y problemas que la AI enfrentaba han ido cambiando.

La aparición de la World Wide Web en la década de los 90 supuso un punto de inflexión para la AI ya que surgió la necesidad llevar a usuarios con niveles de conocimiento tecnológico muy diferentes algo que antes solamente es concebía en el ámbito científico, el Internet.

En 1998 Louis Rosenfeld y Peter Morville publicaron la primera edición de Information Architecture for the World Wide Web, y esto estableció los cimientos de la disciplina.

Realmente la arquitectura de la información lleva existiendo desde hace mucho tiempo, pero se comienza a hablar de ello como una disciplina o ciencia en el momento en que surge una “academia” y se investiga sobre ello. Porque sistemas de organización, etiquetado, navegación y búsqueda son herramientas con siglos de antigüedad. Es la unión de ellas bajo un concepto lo que hace que se consolide como disciplina.

Como se mencionaba anteriormente, la AI entendida como una disciplina, ha visto que los objetivos y problemas que afronta cambian según pasa el tiempo. Y esto se ha visto claro el introducir la experiencia de usuario (UX) como elemento fundamental a tener en cuenta por el arquitecto de información.

Es aquí donde reside la diferencia fundamental entre el enfoque tradicional de la AI anteriormente mencionado y el papel actual, el cual lleva implícito mejorar la usabilidad y experiencia general del usuario.

La AI es un pilar fundamental para la creación de cualquier producto digital. Pero la introducción de la experiencia de usuario (UX) como variable hace que deje de ser únicamente una disciplina centrada en diseño de interfaces, apps, webs, etc.

De esta forma la AI adquiere una dimensión ubicua. Esta ubicuidad hace que se pueda encontrar AI en cualquier entorno en el que exista la necesidad de estructurar un conjunto de datos o ,donde haya una necesidad de información, más allá del ámbito puramente digital.

Es necesario recalcar también la importancia que el diseño y desarrollo de productos ha tenido sobre la AI. Entender que hay interacción con cualquier tipo de producto o servicio, aunque no sea digital es gracias a ese diálogo constante entre arquitectos de información y desarrolladores de producto.

De hecho, a medida que aprendemos a usar intuitivamente un producto, ilustramos el alcance de nuestras experiencias pasadas con ese producto. Los diseñadores de interacción existen para respaldar experiencias a través del diálogo continuo entre personas y productos.

Con la transformación tecnológica que estamos viviendo, cada día surgen nuevos retos como pueden ser la robótica, los asistentes de voz, la multicanalidad, la omnicanalidad, los dispositivos warables, las impresoras 3D, etc.

Y es aquí dónde la arquitectura de la información encuentra su papel actual, más allá de los productos digitales.

 

Bibliografía:

  1. JIMÉNEZ, Lucía (2019), La arquitectura de la información y su contexto actual. Bacerlona, FUOC.
  2. KOLKO, Jon (2011), Thoughts on interaction design.
    Burlington, MA: Morgan Kaufmann Publishers/Elsevier, cop.
  3. ROSENFELD, Louis; MORVILLE, Peter; ARANGO, Jorge (2015). Information Architecture for the Web and Beyond. Sebastopol, CA: O’Reilly Media, Inc.